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Juan Andrés Salfate es un tipo difícil de clasificar: Está a punto de
cumplir cuarenta años, tiene tres hijos, pero dedica la mayor parte de su vida
a ver películas para después criticarlas en programas dirigidos a públicos tan
disímiles que impactan. Por un lado habla de películas raras a gente rara y por
otro habla de las mismas películas a la gente que ve el Mekano. Para él, ser
por un lado vocero del "mondo freak"y panelista de uno de los programas
juveniles más de moda, no tienen nada de malo ni de especial, sólo se basa en
que no existe nada "que sea absolutamente contrario".
Salfate decidió estudiar publicidad en vez de periodismo por dos
razones: la primera porque había salido de un buen colegio y "no necesitaba de
seis años para aprender a escribir" y además porque quería sacar una carrera
rápida que le permitiera ser por lo menos un "maestro chasquilla" de las
comunicaciones.
¿Cómo llegaste a
convertirte en uno de los pocos difusores de formas artísticas, como el cine de terror o el cómic, que no
tienen cabida en los medios?
Esto nunca fue un plan, nunca
tome una escuadra y un compás y dije "hueón por aquí voy a atacar". Esto nace
de un gusto amplio de criterio, primero
me fui especializando como crítico en un cine más arte y otros estilos que
terminaron derivándose en distintos medios de ciertos calibres de seriedad,
como podría haber sido El Mercurio, en ese momento, la Revista Enfoque, Primer
Plano, etc. Justo esto coincidió cuando gente como Quentin Tarantino decía que todo su consumo
de cine pasaba por películas orientales, de terror de violencia o basadas en
cómic. Pero mi gusto particular viene de siempre y no significa un gusto
específico en películas raras, sino que un gusto por las cosas buenas; que
algunas eran de terror, otras de Einstestein y otras cosas menos cuáticas no
más.
¿Cómo
llegaron a hacer, el ya casi mítico, "Maldita Sea"?
Antes no era el programa que la gente
conoce hoy. Lo que pasa es que el Rumpy tenía un programa en el que todas las
semanas invitaba a un par de amigos a que vieran una película de mierda, tiraban la talla y se
cagaban de la risa. Lo que pasó fue que al primer capítulo nos invitaron a mí y al "Pera" y les gustó
tanto que no siguieron buscando a otras personas. Y al final estos dos amigos
terminaron por quedarse con el programa y dándole el perfil.
¿Por
qué funcionó?
No fue porque nosotros le contáramos a la gente que habían
cosas nuevas, sino que habían muchas personas que hacían lo mismo en su casa
con sus amigos o que no tenían la suerte de tener con quien compartir este
"freakerio". Así que nosotros abrimos a la luz pública una especie de catedral
que mucha gente llevaba en especies de sectas privadas, que sirvió de
conjunción para todos.
¿Cómo se hace para
mezclar el hecho de ser una especie de vocero de lo freak y al mismo tiempo ser
miembro del Mekano?
Para mí no existe nada contrario. Antes decían que los que veíamos
películas de terror, éramos gente ridícula. Onda "mira a ese le gustan las
películas de monstruos o donde matan gente, debe estar enfermo". Pero ahora eso
se volvió popular, entonces los que veían esas películas pueden darse el lujo
de decir mira a ese ridículo: "como baila apretado y se viste con lentejuelas". Yo creo que hay
que saber dejar a la gente tranquila, porque en algún momento ellos tuvieron
que justificarse y los molestaban. Yo creo que no es incompatible, porque yo no
veo diferencia en las cosas, ¿por qué tengo qué elegir?
La universidad en
tiempo record
¿Por qué elegiste
publicidad?
Fue una elección muy a propósito, mucho me decían que estudiara periodismo,
pero yo salí de un buen colegio (el Instituto Nacional) y no iba a estar
estudiando periodismo seis años porque para saber leer y escribir, cosa que se hacer
correctamente, me bastó lo que aprendí en el colegio y punto. Entonces estudié
publicidad porque quería trabajar en medios de comunicación y esta era una
carrera de dos años y salí como una especie de "maestro chasquilla", que sabía
hacer las cosas que necesitaba para los medios.
¿Fue una buena
época?
Lo pasé bien, pero fue bastante rápido. No tengo amigos de la universidad
porque estaba en otra. Yo era un poco
más apartado, además todos andaban en la onda del carrtete, las fiestas y el
pololeo y yo eso ya lo había hecho desde pendejo. Osea yo estaba ahí para prepararme
para hacer lo que más me gusta, que es lo mismo de ahora: tener tiempo para ver
películas y leer.
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